Covid-19. La pandemia y… ¿el nacimiento de un nuevo orden mundial en movilidad urbana?

Covid-19. La pandemia y… ¿el nacimiento de un nuevo orden mundial en movilidad urbana?

El mundo atraviesa hoy por una pandemia sin precedentes en los últimos 100 años de historia, y nos toca vivirla de cerca. ¿Cómo sobrellevar este momento y como afecta esto a nuestra vida cotidiana en lo emocional, económico y social?

Muchos países tienen hoy cerradas sus fronteras, ciudades bloqueadas totalmente y en emergencia sanitaria, donde proponen un aislamiento preventivo obligatorio, aconsejando quedarse dentro de las casas, y solo salir a la calle para compras indispensables como ser alimentos y medicamentos.

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Hay muchas actividades que son indispensables para que una ciudad y su economía no colapsen, y es ahí donde nos planteamos el dilema ante la necesidad de moverse que tienen muchas personas cuyos empleos se encuadran dentro de esas actividades indispensables como ser personal de salud, seguridad y transporte por citar solo algunas.

Todos/as sabemos la importancia que tiene el transporte en la vida de las personas, porque necesitamos de eso para la industria y para trasladarnos diariamente y lo relevante de la forma en la que nos movemos. Usamos tren, bus, subte, auto, bicicleta o caminamos, pero nos movemos permanentemente y eso hoy nos enfrenta ante la inexorable realidad de tener que quedarnos quietos y aislados.

Quedarnos quietos no forma parte de nuestras vidas, todo lo contrario, necesitamos movernos no solo para ir de un lugar a otro, sino ante la búsqueda permanente de lugares que nos mantengan activos, ya sea en el trabajo, en la escuela, la universidad, en una reunión con amigos o comprar en el supermercado.

Si nos dicen que debemos quedarnos en nuestra casa, pero trabajamos en un centro de salud, eso nos pone en una encrucijada, ¿Cómo hago para llegar a mi lugar de trabajo de forma segura para evitar aglomeraciones y cumplir a la vez con la disposición de mantener distancia y el aislamiento? Si vivo muy lejos de mi trabajo debo optar por un modo de transporte masivo que me permita hacer grandes distancias en un corto lapso de tiempo y ahí pensaría en usar el tren, bus o subte, pero ¿si vivo cerca? Tengo dos opciones saludables y eficientes, caminar o usar la bicicleta.

¿Por qué no considero el auto como modo de transporte seguro y saludable? Sencillamente porque el auto no es seguro ni saludable, ocupa mucho espacio y eso perjudica enormemente a quienes optan por usar el bus para llegar a destino ya que comúnmente comparten el espacio público. Si hay menos autos, hay más espacio y si hay más espacio el bus funciona mejor, sus frecuencias mejoran y si consideramos en estas circunstancias donde muchas personas pueden trabajar a distancia y no necesitan ir a sus lugares de trabajo habituales, entonces hay más espacio en el transporte público, que es más eficiente y económico que el auto, y menos emisiones contaminantes en el aire, que hoy necesitamos que sea lo más limpio y respirable posible.

Si hablamos de la bicicleta, podemos decir que es el vehículo ideal para moverse en cortas y medias distancias y a la vez cumplir con el aislamiento social que se requiere en esta situación delicada en la que estamos; es versátil, es ecológica, es saludable, es eficiente y es divertida.

¿Qué podemos agregar a esto de movernos con responsabilidad y pensando en el resto de las personas que tienen que moverse para ir a trabajar? Si vos estas en ese grupo de personas que pueden trabajar a distancia, es un buen momento para empezar a organizar y promover esta modalidad de trabajo cuando la situación se normalice, y ¿cuál sería el objetivo de todo esto? Justamente intentar que menos personas tengan que moverse cada día para ir a sus lugares de trabajo, con el consecuente beneficio que generaría darle más espacio a quienes tengan la obligación de moverse para ir a trabajar. De esta manera solucionaríamos de forma eficaz el tema de la aglomeración de personas en el transporte público y descongestionaríamos el tránsito.

Esta situación que estamos viviendo en el mundo nos genera desconcierto, ansiedad, angustia, depresión y lo mejor que podemos hacer es usar todas esas sensaciones como herramientas para generar contenidos, aprender, idear maneras sostenibles de vivir de forma más saludable, consumiendo solo lo que necesitamos, moviéndonos solo si es necesario, usando más el transporte público, caminar y andar en bicicleta. Esto nos tiene que servir de aprendizaje, y debemos sacarle provecho al encierro poniendo en funcionamiento algo que todos tenemos, la capacidad de reinventarnos ante la adversidad, de pensar que hicimos mal para no volver a hacerlo, de leer y reflexionar sobre aquellas cosas que pueden beneficiarnos frente a todas aquellas que nos han puesto en el lugar de indefensión donde estamos parados hoy.

Hoy solo quiero pedirles que nos tomemos el tiempo de reflexionar, estamos en casa y podemos hacerlo, sobre las cosas que estamos dispuestos a cambiar cuando esta situación global se normalice. ¿Qué hábitos vas a cambiar, como vas a seguir moviéndote, de qué manera y donde tomaras tus responsabilidades laborales, como será tu consumo cotidiano?

De esta vamos a salir, lo importante es saber que cosas cambiarán en nuestras vidas e intentar adaptarnos a un nuevo orden de cosas.

¡QUEDATE EN CASA! Te lo decimos en varios idiomas.

El espacio público es de todos.

El espacio público es de todos.

El espacio público es de todos, pero ¿sabemos cómo cuidarlo y respetarlo?

Cuando uno sale a la calle se ven muchas cosas, pero una de las cosas que más molestan y contaminan el paisaje urbano es el poco apego que tienen las personas a cuidar el espacio público.

Tirar basura al piso, escupir, no limpiar la caca de perro, el bocinazo, son acciones contaminantes, que comparado con lo que hacen quienes conducen vehículos motorizados al subir su automóvil a la vereda, o bloqueando una senda peatonal o rampa para personas con movilidad diferente o circular por donde no se debe, si bien no constituyen un atenuante, generan un ambiente urbano inadecuado, nocivo y muchas veces irrespirable.

Cuando hablamos de espacio público nos enfrentamos a diferentes escenarios, pero especialmente aquellos que creemos que pueden compartirse y aquellos que no.

Si hablamos de un parque, decimos que es un espacio de recreación y convivencia compartido solo por personas, no puede ser usado por vehículos motorizados, y quizás la bicicleta sea el único vehículo que pudiéramos poner dentro de un parque, y ¿saben por qué? Simplemente porque es un medio de transporte ecológico y no destructivo, con lo cual podemos decir que en el parque vemos personas caminando, jugando, descansando, tomando sol y por qué no, andando en bicicleta, pero ¿qué pasa en la calle? Eso también es espacio público y ahí el tema cambia, porque quienes circulan en vehículos motorizados ya no respetan ese espacio público como deberían hacerlo.

Las calles de las ciudades desde hace más de cien años son dominadas por los vehículos motorizados, los cuales fueron desplazando a las personas hacia los lados y dejando poco espacio para caminar, y entonces ese espacio publico quedó reducido para las personas y acomodado más a la circulación vehicular; que con el paso del tiempo y no teniendo más espacio para acomodar más autos han empezado a ocupar terreno que no le es propio como las veredas.

Se busca permanentemente evitar la ocupación ilegal del espacio público destinado a las personas, y creemos que más allá de la responsabilidad que nos cabe a cada uno, la infraestructura urbana debe acompañar esa necesidad que tienen las personas de recuperar el lugar que perdieron hace mucho tiempo.

El espacio público también es un lugar que debe mantenerse limpio y saneado, las personas muchas veces no toman conciencia de lo importante que es mantener la limpieza y el orden en las calles, sencillamente porque es un lugar de uso común y compartido y que todos debemos poder disfrutar en armonía protegiendo el medio ambiente.

Nada nos cuesta tirar un papel en el cesto de basura más cercano, un pequeño acto que nos dignifica como personas responsables en el cuidado del medio ambiente y del espacio público que es de todos, y por ser de todos es que debemos cuidarlo como si fuera nuestra casa. En la calle circulamos todos los días, para ir al trabajo, para hacer compras, para ir a la escuela, para pasear, entonces por qué no hacer que ese espacio este cuidado.

Es nuestra absoluta responsabilidad cuidar el espacio público, ya sea cuando conducimos un vehículo o cuando caminamos por la calle; y recuerda siempre que cuidar lo que tenemos es cuidarnos a nosotros mismos.