La bicicleta es transporte

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Desde tiempos remotos la bicicleta ha sido considerada por mucha gente como un vehículo de recreación, pero con el paso del tiempo esa idea fue cambiando, aunque no en los niveles que imaginamos, y hoy en día sigue siendo un vehículo altamente desconsiderado como modo de transporte.

Hoy el mundo vive una de las crisis sanitarias más profundas de las que se tenga memoria, donde es indispensable mantener un distanciamiento físico para evitar la propagación del COVID-19, y entonces se plantea el desafío de ver de qué manera nos podemos mover con mayor seguridad y al mismo tiempo cumplir con el distanciamiento físico que se requiere.

El transporte público, hoy como lo conocemos en muchas de las grandes urbes, genera demasiado acercamiento entre personas y obliga a compartir espacios comunes, sin embargo, muchos de esos viajes que se realizan dentro de una ciudad no superan los 10 km, razón más que suficiente para fomentar el uso de la bicicleta, y no solo como recreación, sino como un modo de transporte y estilo de vida.

Andar en bicicleta, como todos sabemos, es saludable, eficiente, seguro y cuenta con la aceptación de mucha gente, aunque no todas las personas se sienten cómodas usando la bicicleta para ir a trabajar, y en eso debemos pensar para facilitar esa comodidad. ¿Será cerrando calles solo para bicicletas, aumentar la infraestructura ciclista, permitir más y mejores lugares para estacionar, interconectar el transporte masivo con estaciones de bicicletas públicas? Muchas de estas propuestas se vienen haciendo desde hace mucho tiempo, y hoy toman más relevancia en virtud de la necesidad que tenemos de movernos manteniendo el distanciamiento físico.

La recomendación es que te quedes en tu casa, pero hay personas que deben salir a la calle para ir a trabajar porque ofrecen servicios esenciales como ser salud, seguridad, alimentación entre otras, y nada mejor que poder moverse de forma mas saludable, es decir en bicicleta; en ese contexto muchas ciudades cuentan hoy con servicios públicos de bicicletas, que en Argentina se encuentran suspendidos, cuando la realidad indica que deberían funcionar a su máxima capacidad porque el uso de la bicicleta descongestiona el transporte público y permite que quien no tenga la posibilidad de usar la bicicleta pueda viajar con mayor comodidad y seguridad en tren, bus o subte.

La bicicleta es transporte y hablar del tema genera disparadores para proyectos, propuestas e ideas que movilicen a las autoridades gubernamentales para habilitar el sistema público de bicicletas, modifiquen la infraestructura vial e incentiven a las personas a usar esa bicicleta que tienen guardada y que solo usan los domingos.

Si son de esas personas, y tienen que salir a trabajar, las invito a que pongan en condiciones sus bicicletas y salgan en ellas, siempre recordando limpiar las mismas antes y después de su uso con una solución de alcohol al 70%, usar tapaboca y mantener la distancia física recomendada.

A cuidarse, y les dejo un abrazo de codo.