¿Cómo nos movemos?

¿Cómo nos movemos?

Estamos en constante movimiento y ese movimiento lo asociamos con la libertad, porque moverse implica poder ir hacia donde queremos ir, por medio de mecanismos propios que el cuerpo nos brinda de forma natural.

Caminar es la base del movimiento universal del cuerpo. Fuimos dotados de un esqueleto y una masa muscular que en perfecta sincronía nos permite movernos todo el tiempo. Ese movimiento lo ejercemos con total libertad, porque nadie puede decirnos que no podemos movernos.

Además de caminar, podemos correr y andar en bicicleta, o patineta, o monopatín. Son todos modos de movilidad que usualmente utilizamos con la sola voluntad de cuerpo y mente.

El cuerpo nos lleva hacia donde queremos ir, y en ese viaje experimentamos la sensación única de saber que podemos movernos sin depender de otra cosa más que de nuestra voluntad.

Cuando hablamos de movernos también incluimos el auto y otros modos de transporte, pero sabemos que no es lo mismo usar el cuerpo para moverse que moverse por efecto de vehículos cuya mecánica hace que nos movamos de un lugar a otro, sin la necesidad directa de mover el cuerpo. Andar en bicicleta es la perfecta combinación del movimiento corporal asociado a un modo de transporte y ahí quiero detenerme un poco para analizar el hecho de que moverse en bicicleta por la ciudad implica poner el cuerpo en movimiento en función del transporte y transportarnos en función de la acción de movernos corporalmente.

Usar el auto nos mueve de un lugar a otro, pero ¿nos movemos realmente? Algo en lo que tenemos que pensar es en la idea de que el movimiento está asociado a la acción corporal de moverse y no precisamente a transportarse de un lugar a otro.

Muchas personas hoy se mueven en auto y eso les está quitando la posibilidad de ejercer el movimiento corporal, y consecuentemente afectando su capacidad motriz para trasladarse por la ciudad de forma más saludable.

Mover el cuerpo genera beneficios para la salud, caminar y andar en bicicleta son ejercicios que las personas pueden hacer sin límite de edad ni capacidad atlética. Es natural moverse, viene con nuestro ADN, lo tenemos incorporado como algo que debemos hacer, más allá de las posibilidades físicas de cada uno, porque todos de alguna podemos movernos, con todas las limitaciones que tengamos, pero sabiendo que nuestro cuerpo nos da las señales que necesitamos para hacerlo.

Tenemos que mover el cuerpo y eso solo lo lograremos haciendo uso de lo que naturalmente tenemos: la voluntad de hacer que nuestro cuerpo trabaje. Caminemos, andemos en bicicleta, disfrutemos de lo que tenemos, sabiendo que no dependemos de nada ni nadie para hacerlo. Es solamente pensar en querer mejorar nuestra calidad de vida y vivir saludablemente. ¿Nos movemos? Si, nos movemos, pero no es solo movernos, sino movernos mejor.

Ciclistas vs ciclistas

Ciclistas vs ciclistas

Esta no es la nota que me hubiera gustado escribir, pero como uso este espacio para reflexionar y escribir sobre lo que me viene a la cabeza, les dejo algo que no me deja de preocupar.

¿Es necesario exponer a ciclistas contra ciclistas, solo porque algunos/as tenemos una visión diferente sobre lo que es usar la bicicleta como modo de transporte en una ciudad salvaje como Buenos Aires? No, no es necesario, y tampoco es aceptable. Podemos opinar diferente, tener una concepción diferente de las cosas, una perspectiva diversa, pero de algo tenemos que estar seguros, y es de que todos/as tenemos el mismo fin, usar la bicicleta como modo de transporte porque entendemos que es la mejor y mas eficiente manera de movernos en una ciudad que nos muestra siempre la cara mas salvaje de la sociedad, y donde padecemos la violencia vial que ejercen quienes todavía no han comprendido que el espacio debe ser compartido.

Se entiende que muchas veces nos podemos sentir invadidos por la inaceptable irrespetuosidad e intolerancia de quienes manejan vehículos motorizados, pero lo que no debemos hacer es justamente ir por la vida en bici comportándonos como si fuéramos dentro de un auto. Eso nos convierte irremediablemente en lo que no queremos ser.

Andar en bicicleta no nos hace inmortales, ni nos pone por encima del resto. Andar en bicicleta es un estilo de vida que debemos llevar con amabilidad, respeto y tolerancia, porque es justamente lo que la bicicleta viene a instalar en las calles. Si vamos pedaleando a los gritos, tocando corneta y circulando desbocados, el resultado no va a ser el esperado y nos va a costar mucho más llegar a demostrar que andar en bicicleta es pacificar, incluir, equilibrar y democratizar el espacio.

Pensemos un poco que distinta sería la ciudad sin bocinas, sin gritos, con respeto y tolerancia. En cambio, pensemos ahora como es la ciudad hoy donde exigimos que no se nos grite, pero gritamos nosotros. No me parece que es sea el camino y como siempre digo esta es una reflexión personal que cada uno recogerá a su manera.

Solo le pido a todos/as que empecemos a ver la bicicleta como una herramienta fundamental y necesaria a la hora de construir una ciudad pacifica, ordenada, segura y limpia. No dejemos de reclamar por el espacio, no dejemos que se nos avasalle, no dejemos que intenten cercenar nuestra voz, pero siempre hagámoslo de forma inteligente, sin agravios, con respeto, con altura y seriedad. Somos mejores, nos movemos mejor. Gracias por leer y comprender.

Prosperidad

Prosperidad

Desde pequeño me han transmitido que comprar un auto era sinónimo de prosperidad. ¿Prosperidad para qué? ¿para gastar más dinero?, ¿para depender del combustible?, ¿para poder ir más lejos? ¿para afectar mi salud por contaminación?

Ese mensaje relacionado a la prosperidad siempre acompañó mi crecimiento hasta hacerse carne en mí, y ahora que soy más grande, he vivido la mitad de mi vida y he aprendido muchas cosas, me fui dando cuenta que hay otros factores que inciden directamente en la prosperidad y no necesariamente están relacionados con lo material.

Comprar un auto está bien, yo tengo uno y lo uso muy poco, pero si hablamos de prosperidad tendremos que pensar en que beneficios nos genera esa cosa material que dicen darnos felicidad, y de pronto solo escucho quejas al respecto: aumentó el seguro, la patente, hay mucho tránsito, no tengo lugar para estacionar, aumentó la gasolina, se me rompió el auto, me quede sin batería, etc.

¿Qué beneficios tiene comprarse un auto si nos va a traer más complicaciones y gastos? Creemos que comprando un auto vamos a tener una mejor calidad de vida, y en lo personal creo que en lo único que contribuimos es en promover un modo de transporte ineficiente, contaminante y que genera sedentarismo. “…Pero puedo viajar más lejos en menos tiempo”, escucho que dicen por ahí, y quizás solo en eso puedo estar de acuerdo, pero eso no es prosperidad.

El automóvil ha ganado un espacio significativo en nuestras vidas, los fabricantes han sabido introducirnos bajo mecanismos de persuasión, un vehículo que ha revolucionado de cierta manera la forma de movernos, pero que a lo largo del tiempo ha modificado negativamente la vida en nuestras ciudades. En este sentido mi reflexión de hoy es muy breve, pero creo que debemos detenernos en pensar que la prosperidad no pasa solo por comprar un auto o cosas materiales que nos “complementen”, sino en conseguir mejorar nuestra calidad de vida sin esa necesidad irrefrenable de tener que comprar algo que a largo plazo nos convierta en personas dependientes de esa cosa que alguna vez fue “prosperidad”, pero ya no lo es.

Automovilistas indisciplinados/as: trabajo para nuestros/as legisladores/as

Automovilistas indisciplinados/as: trabajo para nuestros/as legisladores/as

Ayer leí una nota publicada en el diario La Nación, escrita por Sandra Choroszczucha que me abrió la puerta para escribir algo sobre lo que deberían hacer nuestros/as legisladores y no hacen.

La ciudad va cambiando día a día, o al menos eso es lo que uno espera que ocurra, aunque no con la velocidad que uno quisiera, pero lo cierto es que el contexto cambia permanentemente y actualmente frente a la pandemia que padecemos desde hace casi un año, se ha manifestado una fuerte tendencia a usar más la bicicleta para preservarse de usar el vapuleado transporte público, pero no así del uso del auto.

En función de esta nueva realidad que “asombra” a muchas personas, cuando en realidad la bicicleta lleva mas de 200 años de historia, se pone de manifiesto en algunos sectores de la sociedad, la necesidad de regular el uso de la bicicleta, pero se olvidan que eso ya se encuentra regulado, aunque dicha regulación se orienta más a la circulación de vehículos motorizados que a la movilidad activa. Una Ley de Tránsito (24449) que no considera matices, que es gris y obsoleta, que no sitúa a ciclistas y peatones en la línea de vulnerabilidad que les corresponde.

Es ahí donde nuestros/as legisladores tienen mucho para trabajar y sin embargo nada están haciendo para mejorar la seguridad vial, como si ese fuera un tema menor, cuando mueren 18 personas al día en Argentina a mano de automovilistas irresponsables (según las últimas estadísticas disponibles que datan de 2019), y donde ciclistas y peatones conforman parte de esa triste lista de muertes evitables. Una ley que paradójicamente dice protegernos.

Y volviendo un poco a la nota que motivó que yo escribiera estas líneas, creo que el periodismo o al menos quienes tienen el poder de comunicar en medios masivos como el diario en cuestión, tienen la enorme responsabilidad de ofrecer información confiable y con argumentos válidos que permitan una correcta formación de opinión, sin sesgos, porque de lo contrario están desinformando a la sociedad, que hoy necesita más que nunca, tener una visión clara y objetiva de los problemas que enfrentamos en materia de seguridad vial, en lugar de tener una visión parcial, personalista y alejada de la realidad.

Siempre es bueno decirlo, todos debemos comportarnos responsablemente sin importar de que manera nos movamos, pero hago un llamado a la reflexión colectiva, como lo he hecho siempre, y muy especialmente dirigido a aquellas personas que creen que el problema está en otro lado y sin embargo lo que están haciendo es mirar hacia el lado equivocado. Piensen un poco en todo lo que representa positivamente la movilidad activa en materia de salud pública, gasto público y seguridad vial y démosle descanso a esa mala costumbre de protestar por todo lo que nos hace bien y naturalizar lo que nos hace mal.

Gracias, de parte una persona que anda en bicicleta porque entendió que es una excelente manera de contribuir positivamente al cambio cultural que muchas personas se niegan a asumir.

Todos pueden andar en bicicleta

Todos pueden andar en bicicleta

Muchas veces he oído a algunas personas decir que en bicicleta no se puede ir a trabajar, no se puede llevar a los/as niños/as a la escuela, no se puede ir al mercado, o a estudiar, que transpiras mucho, que tienes que ser una persona joven y atlética, que el calor, el frío y la lluvia y no sé cuántas cosas más.

Lo cierto es que nada de todo eso es verdad. Se pueden hacer todas esas cosas y muchas más, y pasarla bien a la vez y ayudar a mantenernos saludables, porque la bicicleta ha logrado, a lo largo de su larga historia una simbiosis con las personas difícil de igualar. Se han conjugado factores miscibles que hacen de las personas y las bicicletas un todo que ofrece versatilidad, seguridad, amabilidad y por sobre todas las cosas ofrece moverte de forma eficiente por la ciudad.

Todos/as pueden andar en bicicleta, hay de todo tipo y para todas las necesidades, solo hay que salir a buscar la bicicleta que mejor se adapte a tus requerimientos de movilidad.

Aquellas personas que siguen insistiendo desde la supuesta “comodidad” del auto sobre que la bicicleta no es un vehículo para la ciudad, deberían bajarse un poco del auto y experimentar algo diferente que seguramente les hará cambiar de parecer. Los resultados están comprobados.

No quiero que interpreten esto como una imposición, porque no se trata de obligar a la gente a usar la bicicleta, sino de incentivar y fomentar su uso para muchas cosas que el auto no puede darte con la libertad y le eficiencia que si te da este noble vehículo.

Yo me volví a subir a la bicicleta hace casi 8 años, después de muchísimos años sin ni siquiera tener una y lo que experimenté fue sorprendente. Me encontré con un modo de transporte que llenó mis días, los hizo mas llevaderos, y mis viajes se transformaron en algo placentero, mejoró mucho mi estado físico, e hizo que la ciudad respire un poquito mejor; dicho así pareciera que mi bicicleta es la solución, pero es solo un granito de arena que junto a muchos otros pueden hacer de esto una enorme playa de alegres ciclistas que contribuyan a dar respiro al entorno en el que nos movemos, que hoy es irrespirable.

Todos pueden andar en bicicleta, solo hay que encontrar el ritmo y salir, el resto se acomoda solo. La ropa no es problema, uno aprende a vestirse de la forma más adecuada en función del clima reinante. Yo aprendí, experimenté, me equivoqué, corregí y acá estoy, sin usar otra cosa mas que una bicicleta para moverme, con frio o calor, y hasta bajo la lluvia.

No crean que soy el loquito de la bicicleta, aunque alguno/a se empecine en llamarme de esa forma, solo soy una persona como cualquier otra que entendió que a la bicicleta no hay que tenerle miedo, que no hay que ser un loco para subirse a ella en verano o cuando llueve, entendí que podemos ser conscientes del daño que hacemos si seguimos moviéndonos arriba de vehículos contaminantes, ruidosos, ineficientes e inseguros. Aprendí que soy capaz de generar el cambio, promoverlo y de transmitir una pasión que se adquiere fácilmente, solo es cuestión de voluntad, porque imposible es lo que no se hace.

No se trata de moverse solo en bicicleta, sino de andar más en bicicleta. Podes moverte como quieras, pero en bicicleta siempre es mejor.

La bicicleta es transporte

La bicicleta es transporte

Desde tiempos remotos la bicicleta ha sido considerada por mucha gente como un vehículo de recreación, pero con el paso del tiempo esa idea fue cambiando, aunque no en los niveles que imaginamos, y hoy en día sigue siendo un vehículo altamente desconsiderado como modo de transporte.

Hoy el mundo vive una de las crisis sanitarias más profundas de las que se tenga memoria, donde es indispensable mantener un distanciamiento físico para evitar la propagación del COVID-19, y entonces se plantea el desafío de ver de qué manera nos podemos mover con mayor seguridad y al mismo tiempo cumplir con el distanciamiento físico que se requiere.

El transporte público, hoy como lo conocemos en muchas de las grandes urbes, genera demasiado acercamiento entre personas y obliga a compartir espacios comunes, sin embargo, muchos de esos viajes que se realizan dentro de una ciudad no superan los 10 km, razón más que suficiente para fomentar el uso de la bicicleta, y no solo como recreación, sino como un modo de transporte y estilo de vida.

Andar en bicicleta, como todos sabemos, es saludable, eficiente, seguro y cuenta con la aceptación de mucha gente, aunque no todas las personas se sienten cómodas usando la bicicleta para ir a trabajar, y en eso debemos pensar para facilitar esa comodidad. ¿Será cerrando calles solo para bicicletas, aumentar la infraestructura ciclista, permitir más y mejores lugares para estacionar, interconectar el transporte masivo con estaciones de bicicletas públicas? Muchas de estas propuestas se vienen haciendo desde hace mucho tiempo, y hoy toman más relevancia en virtud de la necesidad que tenemos de movernos manteniendo el distanciamiento físico.

La recomendación es que te quedes en tu casa, pero hay personas que deben salir a la calle para ir a trabajar porque ofrecen servicios esenciales como ser salud, seguridad, alimentación entre otras, y nada mejor que poder moverse de forma mas saludable, es decir en bicicleta; en ese contexto muchas ciudades cuentan hoy con servicios públicos de bicicletas, que en Argentina se encuentran suspendidos, cuando la realidad indica que deberían funcionar a su máxima capacidad porque el uso de la bicicleta descongestiona el transporte público y permite que quien no tenga la posibilidad de usar la bicicleta pueda viajar con mayor comodidad y seguridad en tren, bus o subte.

La bicicleta es transporte y hablar del tema genera disparadores para proyectos, propuestas e ideas que movilicen a las autoridades gubernamentales para habilitar el sistema público de bicicletas, modifiquen la infraestructura vial e incentiven a las personas a usar esa bicicleta que tienen guardada y que solo usan los domingos.

Si son de esas personas, y tienen que salir a trabajar, las invito a que pongan en condiciones sus bicicletas y salgan en ellas, siempre recordando limpiar las mismas antes y después de su uso con una solución de alcohol al 70%, usar tapaboca y mantener la distancia física recomendada.

A cuidarse, y les dejo un abrazo de codo.