Automovilistas indisciplinados/as: trabajo para nuestros/as legisladores/as

Automovilistas indisciplinados/as: trabajo para nuestros/as legisladores/as

Ayer leí una nota publicada en el diario La Nación, escrita por Sandra Choroszczucha que me abrió la puerta para escribir algo sobre lo que deberían hacer nuestros/as legisladores y no hacen.

La ciudad va cambiando día a día, o al menos eso es lo que uno espera que ocurra, aunque no con la velocidad que uno quisiera, pero lo cierto es que el contexto cambia permanentemente y actualmente frente a la pandemia que padecemos desde hace casi un año, se ha manifestado una fuerte tendencia a usar más la bicicleta para preservarse de usar el vapuleado transporte público, pero no así del uso del auto.

En función de esta nueva realidad que “asombra” a muchas personas, cuando en realidad la bicicleta lleva mas de 200 años de historia, se pone de manifiesto en algunos sectores de la sociedad, la necesidad de regular el uso de la bicicleta, pero se olvidan que eso ya se encuentra regulado, aunque dicha regulación se orienta más a la circulación de vehículos motorizados que a la movilidad activa. Una Ley de Tránsito (24449) que no considera matices, que es gris y obsoleta, que no sitúa a ciclistas y peatones en la línea de vulnerabilidad que les corresponde.

Es ahí donde nuestros/as legisladores tienen mucho para trabajar y sin embargo nada están haciendo para mejorar la seguridad vial, como si ese fuera un tema menor, cuando mueren 18 personas al día en Argentina a mano de automovilistas irresponsables (según las últimas estadísticas disponibles que datan de 2019), y donde ciclistas y peatones conforman parte de esa triste lista de muertes evitables. Una ley que paradójicamente dice protegernos.

Y volviendo un poco a la nota que motivó que yo escribiera estas líneas, creo que el periodismo o al menos quienes tienen el poder de comunicar en medios masivos como el diario en cuestión, tienen la enorme responsabilidad de ofrecer información confiable y con argumentos válidos que permitan una correcta formación de opinión, sin sesgos, porque de lo contrario están desinformando a la sociedad, que hoy necesita más que nunca, tener una visión clara y objetiva de los problemas que enfrentamos en materia de seguridad vial, en lugar de tener una visión parcial, personalista y alejada de la realidad.

Siempre es bueno decirlo, todos debemos comportarnos responsablemente sin importar de que manera nos movamos, pero hago un llamado a la reflexión colectiva, como lo he hecho siempre, y muy especialmente dirigido a aquellas personas que creen que el problema está en otro lado y sin embargo lo que están haciendo es mirar hacia el lado equivocado. Piensen un poco en todo lo que representa positivamente la movilidad activa en materia de salud pública, gasto público y seguridad vial y démosle descanso a esa mala costumbre de protestar por todo lo que nos hace bien y naturalizar lo que nos hace mal.

Gracias, de parte una persona que anda en bicicleta porque entendió que es una excelente manera de contribuir positivamente al cambio cultural que muchas personas se niegan a asumir.

Andar en bici es un peligro para la sociedad

Andar en bici es un peligro para la sociedad

Hoy leí una nota que escribió Gustavo Londeix para el diario Clarín, que está viciada de sesgo, poniendo a quienes andan en bicicleta en un lugar equivocado, generando una grieta innecesaria en un momento donde la bicicleta forma más parte de la solución a los problemas del tránsito, de salud pública y de seguridad vial, que un problema en sí misma, por culpa de un puñado de inadaptados/as sociales.

La nota habla entre otras cosas sobre el respeto, y aunque coincido plenamente en que hay muchos/as ciclistas irrespetuosos/as, a quienes jamás voy a defender, es justo reconocer que esta nota tiene una mirada vacía de matices, como queriendo inferir que el problema está en quienes andan irresponsablemente en bici, sin poner el foco en los/as automovilistas, la infraestructura vial urbana y en las normas que muchas veces desprotegen a ciclistas y peatones.

Si hablamos de respeto, es lógico pensar que una persona que anda en bici por la vereda genera un potencial riesgo que queremos evitar, pero quedarse solo en eso es sesgar la información y no ofrecerle a la opinión pública una visión que le permita pensar y hacer un análisis más certero sobre la problemática que padecemos en materia de seguridad vial, sin importar a priori la forma en la que nos movemos.

Soy un acérrimo defensor de la empatía por sobre todas las cosas, y ponernos en el lugar del más vulnerable debe ser parte indispensable de nuestro ser, porque al menos en mi caso me completa como persona. La bicicleta me enseño muchas cosas, incluso modificó mi forma de manejar un auto, transformando significativamente mi conducta al volante.

Cuando hablan de ciclismo urbano enseguida surge la frase “los ciclistas no respetan nada”, pero ¿alguna vez se pusieron a pensar que nos ofrece la ciudad en materia de infraestructura y normas para que de alguna manera podamos corregir determinados “vicios” que en muchas ocasiones solo aparecen para protegernos de aquello que potencialmente puede dañarnos?

No voy a hacer un extenso análisis de la nota en sí misma, solo deseo decirle a Gustavo Londeix que cuando escriba nuevamente sobre este tema, trate de hacerlo con una mirada mas integradora porque la nota de hoy no persigue otra cosa más que poner a unos contra otros, porque honestamente no habla en absoluto sobre el verdadero problema y así es muy difícil encontrar la solución. No hay un aporte constructivo que permita ponerme de ese lado.

El periodismo en este sentido debe cumplir un rol fundamental, para que la gente tome conciencia de lo que está pasando, hacia donde vamos y lo que debemos hacer para que el ciclismo urbano siga creciendo en la ciudad. Este tipo de notas de barricada en un medio masivo de comunicación como el diario Clarín no ayudan para nada en la búsqueda de una solución al problema que se plantea y que paradójicamente no constituye un problema en sí mismo, si consideramos las estadísticas actuales en cuanto al nivel de siniestralidad vial en Buenos Aires y en todo el país, donde mueren aproximadamente 20 personas por día en siniestros viales provocados por personas que conducen vehículos motorizados.

Y para terminar le hago una pregunta a Londeix, hay muchos peatones irrespetuosos en la calle ¿qué hacemos con ellos/as?